1 de agosto de 2026

Positivismo extremo

Positivismo extremo

La dictadura del "tú puedes con todo": ¿por qué nos agota el optimismo obligatorio?

Seguro que lo has visto en tazas de café, en muros de Instagram y en discursos de recursos humanos: "Sonríe a la vida", "El cambio está en tu mente", "Si quieres, puedes". os problemas son solo hologramas que desaparecen si les sonríes con suficiente entusiasmo.

A primera vista, suena genial. Tener esperanza nos ayuda a amortiguar los golpes. El problema empieza cuando mirar la vida con optimismo deja de ser una opción y se convierte en una obligación. Hoy en día, la tristeza se ve como un 'bug' del sistema que hay que actualizar urgentemente con un buen “cambia tu mindset”, y el descanso como una pérdida de tiempo. Nos hemos creído que estar bien las 24 horas del día es lo "normal", y esa obsesión nos está enfermando.

Según parece, si estás agotado, frustrado o simplemente harto, el problema no es el entorno laboral precario, los horarios inhumanos o la presión constante. El problema eres tú, que no estás vibrando en la frecuencia correcta.

Positidad tóxica

1. La trampa de la "Positividad Tóxica" Ser positivo no significa hacer como que los problemas no existen. Significa afrontarlos de forma útil. Cuando barremos la tristeza, el enfado o la frustración debajo de la alfombra, no desaparecen; se acumulan. Anestesiar el dolor con frases hechas como "mira el lado bueno" solo genera dos cosas:
Invalidación: Sentir que lo que te pasa no es para tanto.
Culpa: Pensar que si sufres o estás quemado en el trabajo, es porque no te estás esforzando lo suficiente por ser feliz.

2. La sociedad del cansancio y el rendimiento Antes nos explotaban desde fuera (con normas y prohibiciones). Ahora nos explotamos nosotros mismos. El lenguaje ha cambiado de forma tramposa: Antes el verbo era "deber". Ahora el verbo es "poder". Puedes emprender, puedes reinventarte, puedes estar en forma, puedes con todo... Y si colapsas, la culpa es exclusivamente tuya.
Hemos convertido la felicidad en un producto y el bienestar en una métrica de rendimiento. Tanto rindes, tanto vales. No es raro que la Organización Mundial de la Salud relacione directamente el burnout (estar quemado laboralmente) con esta cultura donde parar está mal visto.

3. "Happycracia": ¿A quién le interesa que sonrías? Sociólogos como Eva Illouz y Edgar Cabanas acuñaron el término Happycracia para denunciar cómo la industria del bienestar nos hace creer que la solución a problemas colectivos (como la precariedad o el estrés) es puramente individual. Si el mensaje es "cambia tu actitud", las instituciones y las empresas se lavan las manos. El problema ya no es el entorno laboral o social; el problema eres tú, que no meditas lo suficiente.

Positidad tóxica

Cómo salir de la trampa: La solución a la precariedad, el estrés y el colapso emocional es comprar un curso de meditación o repetir mantras frente al espejo. No. En serio, reivindiquemos el derecho a estar mal. Para experimentar una felicidad real y profunda, hay que dejar espacio al dolor. Una vida donde todo es plano y alegre por decreto es una vida anestesiada. ¿Qué podemos hacer?

Abraza el silencio y el aburrimiento: Parar el mundo un momento para analizar cómo nos sentimos realmente, sin el ruido de tener que ser "productivos". Valida tus emociones: Si un día estás triste, cansado o enfadado, permítetelo. Es una respuesta lógica de tu cuerpo ante un entorno que a veces es difícil. Cambia el "puedo con todo" por el "puedo con lo que puedo": Poner límites es el mayor acto de amor propio y de rebeldía en esta sociedad saturada. La próxima vez que alguien te diga que "todo pasa por algo", recuerda que tienes pleno derecho a mandar el positivismo a pasear un rato y, simplemente, ser humano.


Referencias.

Libro: La sociedad del cansancio (2010), Editorial Herder. Libro: La sociedad paliativa (2021), Editorial Herder. Artículo institucional: Positive thinking: Stop negative self-talk to reduce stress Libro: Happycracia: Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas (2019) – Edgar Cabanas y Eva Illouz. Libro: Positividad Tóxica: Mantener la realidad en un mundo obsesionado con la felicidad (2022) – Whitney Goodman.

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