24 de abril de 2026
Universidad pública
Bien, ¿sabéis cuál es el invento que más ha cambiado la vida de las personas a lo largo de la historia?
El invento que realmente ha cambiado la vida de miles de millones de personas en todo el mundo es la educación.
Porque gracias a la educación y más concretamente a la educación pública, el ser humano ha podido descubrir nuevos horizontes, abrir su mente, avanzar, prosperar y librarse de una vida esclava y miserable.
Y en España esto llegó a su cénit en las últimas décadas del siglo XX, cuando millones de jóvenes pudieron acceder a la educación universitaria. Por fin los hijos de los trabajadores, de los obreros, podían llegar a ser médicos, ingenieros, científicos, profesores y conseguir el título que les diera la gana… incluso el de campeón de mus de la cafetería de la facultad.
Pero, claro, a las élites de nuestro país parece que no les acabó de gustar eso de que sus hijos tuvieran que competir con otros más humildes y quizá más listos. Así que decidieron reequilibrar las cosas mediante dos métodos:
- Uno, abriendo decenas de universidades privadas en las que lo que importa son los ceros… no en el expediente académico, sino en la cuenta corriente.
- Dos, ahogando a la universidad pública a base de recortes, hasta tal punto que ahora mismo la Universidad Complutense, la mayor de España con dos siglos de existencia, 64.000 alumnos, por la que han pasado personajes como Lorca, Unamuno, Ortega y Gasset, y a la que han estado vinculados siete de los ocho premios Nobel de nuestro país, no tiene dinero ni para pagar las nóminas de su personal.
La situación es tan trágica que esta universidad sólo puede continuar con su actividad si recibe un crédito de la Comunidad de Madrid. Gran paradoja porque es precisamente la Comunidad de Madrid la que tiene que dotarle de recursos.
En fin, Comunidad de Madrid casualmente presidida, por cierto, por otra ilustre exalumna de la Complutense: Isabel Díaz Ayuso, que, por si lo estáis dudando, no está entre esos siete premios Nobel de los que os hablaba yo antes.
Y al tiempo que se da esta situación dramática en la universidad pública, en nuestro país no paran de abrirse nuevas universidades privadas, algunas, por cierto, muy caras, pero con menos nivel académico que un tutorial de YouTube.
Y ese cambio de modelo que propagan las élites ya es un éxito. Sí, España es uno de los países de Europa con mayor número de universidades privadas, sólo superada por, atención: Chipre, Malta, Montenegro, Polonia y Hungría, países que, por cierto, están muy ligados a esta corriente de la extrema derecha. En fin, esto más que un ranking educativo parece la parte baja de la tabla en Eurovisión.
Obviamente, no es una casualidad ni una coincidencia. Es un plan perfectamente elaborado para que la educación, cuya función es igualar a los ciudadanos, vuelva a ser, por un lado un buen negocio y por otro, un producto de lujo solo al alcance de los que tienen recursos.
En nuestras manos está defender la universidad pública con uñas y dientes, porque la educación no puede ser un privilegio exclusivo de las élites económicas, y sobre todo, porque un buen sistema público de enseñanza puede ser muy costoso. Pero hay algo que sale inmensamente más caro que la cultura: la ignorancia.
El Gran Wyoming