24 de abril de 2026
Siglo XXI
Bienvenidos al siglo XXI. La era donde el amor se mide en likes, el éxito en seguidores y la felicidad… en filtros. Donde la iglesia es un lugar para visitar de vacaciones, y Dios… ha sido reemplazado por un algoritmo.
Aquí, perder el móvil es una tragedia. Perder los valores, apenas una anécdota. Vivimos en un mundo donde fumar y beber son credenciales sociales, y si no lo haces, eres “raro”. El embarazo da más miedo que el VIH. La pizza llega antes que la ambulancia.
La ropa etiqueta más que cualquier currículum, y tener dinero vale más que tener amigos, o incluso familia. Los niños bloquean a sus padres por no reaccionar a sus historias, y los padres han olvidado cómo se conversa sin una pantalla de por medio. Las relaciones son contratos de corta duración, con cláusulas de no compromiso y selfies obligatorias.
El amor se volvió teatro:
- Acto I, foto juntos;
- Acto II, promesas con hashtags;
- Acto III, ruptura con comunicado oficial.
Las amistades son tan profundas como un pie de foto. Las familias, tan reales como un filtro de belleza. Y la felicidad… esa se alquila por hora, con buena luz y fondo tropical. Hoy, ser influencer es la nueva aristocracia.
Abogados, médicos, ingenieros… reliquias de un pasado vintage. Las apariencias no engañan: son la moneda oficial. Y las chicas, todas con el mismo molde, parecen salidas de una fábrica de muñecas de silicona.
Yo estudié. Trabajé. Ahorré (cuando eso aún era posible). Compré mi primer piso sin pedirle permiso a Instagram. Y ahora… ahora me siento como un fósil con WiFi.
El siglo XXI: Donde sentir es un acto revolucionario, y pensar con el corazón… una sentencia de muerte. Pero aún respiro. Aún dudo. Aún creo que no todo está perdido. Aunque el mundo se tatúe el cuerpo, yo sigo intentando cuidar el alma.
¿Y tú? ¿También sientes que estamos viviendo en una gran obra de teatro donde todos actúan pero nadie se escucha? ¿Te has sentido fuera de lugar por no seguir el guion de esta era de apariencias?
Me encantaría leerte. Déjame tu opinión en los comentarios: ¿qué parte de este siglo XXI te incomoda más… o te inspira a resistir? ¿Estamos a tiempo de reconectar con lo esencial o ya es tarde para apagar el WiFi y encender el alma?
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