3 de febrero de 2026
No votes
Una reflexión sobre el sistema, la corrupción y el ritual electoral
Publicado por Un ciudadano · Análisis político
En prácticamente 50 años de lo que llaman "democracia" (... y no lo es), he visto siempre lo mismo: choriceo, corrupción, desfalcos, abuso de poder, etc. Los escándalos se suceden, no como excepciones, sino como la norma.
Si en 50 años cambiaron gobiernos, cambiaron partidos, cambiaron ideologías, pero no cambió la lógica del saqueo, el abuso ni la impunidad, entonces el problema no es quién gana las elecciones; el problema es un sistema que:
- Se autoprotege
- Se recicla
- Se legitima con elecciones
- Y mantiene a los políticos en el poder, ganen o pierdan.
No hay que votar un cambio de gobierno, sino un profundo cambio del sistema que los protege.

Cuando se quiere cambiar algo, se cambia.
Cuando no quieren que pases de 120 km/h, ponen radares; cuando no quieren que contamines, ponen cámaras; cuando no quieren dejarte entrar, ponen policía; y cuando no quieren cambiar las reglas del juego de un sistema corrupto y podrido, no las cambian. Para ellos lo principal es mantener el actual sistema electoral; hasta perdiendo las elecciones, mantienen sus privilegios. Y por eso te dicen "VOTA".
El mito de "el pueblo gobierna"
Te venden la idea de que "el pueblo gobierna". No nos engañemos, en la práctica solo se le permite elegir administradores del mismo modelo cada ciertos años. El voto decide caras, no estructuras. El que entre en el poder va a ser siempre un ladrón, y con tu voto validas un sistema que te desprecia. Participas en el teatro.
Con el tiempo asumimos y normalizamos la corrupción como coste político. El sistema favorece que emane la corrupción. Se discuten identidades sin corregir el sistema, y eso favorece a todos los bandos.
Las reglas que NO se eligen
Las reglas económicas, judiciales, mediáticas y financieras no se someten a elecciones, y son esas reglas las que realmente determinan qué se puede y qué no se puede hacer desde el gobierno.
Tú crees que si gana un partido u otro...?
- ¿Va a desaparecer la corrupción?
- ¿Va a cumplir su programa electoral?
- ¿Va a funcionar mejor la nación?
- ¿Vas a pagar menos impuestos?
- ¿Va a mejorar el sistema educativo, sanitario, económico?
- ¿Tras 50 años sin cambios, va a cambiar ahora?
El sistema se perpetúa, y mientras sigamos creyendo que el problema son los nombres y no las reglas, seguiremos atrapados en el mismo bucle.
Etiquetas: política, democracia, corrupción, reflexión
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